Uno no debería complicarse la vida, esta es lo suficientemente complicada y no hay justificación para añadirle más condimentos sin sazón.
Me gustaría tener una chava a quién hablarle en este momento, con quién pasar el grito de independencia mañana, una que me despierte una mañana con un beso o con una llamada, aquella que me invite a beber de su boca una cerveza, la primera a quién amar por n-ésima vez. Soy muy fácil, sin duda. Antes pensé que podía tener a esa princesa, seducirla y que se enamorara de quién yo era, por mis ojos, por mi boca, por mi cursilería, por mi carro o por cualquiera de las situaciones mas impredecibles, pues sabía que podía merecer lo mejor – aunque la neta no me la encontré -, sin embargo, ahora no tengo mucho que ofrecer.
Yo siempre quisé llevar mariachis, invitarla un fin de semana a la mejor playa, subirnos a un globo aeroestático, nadar con delfines o cualquier experiencia que perdurase en nuestras mentes, como uno de los mejores recuerdos. Sin embargo, ahora no podría hacer todo eso y no me lamento pues ya decidí hacer mi camino y caminarlo, pero siento que ahora no podría tomar a nadie en serio pues si lamentaría no poder cumplir con mis propios sueños junto a ella. Me va a tomar algunos meses, quizás años, pero por ahora sé que no puedo ni quiero…y saben que es lo más irónico, que ahora que no gasto tanto me la he pasado mejor, todo se ha acoplado – sin querer o a la fuerza, who knows?? – y he ligado muchísimas mejores relaciones que antes.
Aunque no dejo de sentirme culpable por usar siempre las mismas palabras aburridas y predecibles, supongo que cada quién tiene su guión al respecto y encuentra a su cada cual para el momento…no sé, no es culpabilidad, ni remordimiento…talvés solo es cuestión de que quiero enamorarme de verdad y que ella se enamore de mí…de una manera honesta. Y quiero una princesa, eso sí.
En fin, otra noche de copas.